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Felices días


Se acostumbra en estos días prenavideños a representar en diversos escenarios el ballet “Cascanueces”, con música de Tchaikovski. También nos permite conocer más de ciertas leyendas y también de bailes y trajes de diversas naciones.
Es una hermosa obra fácil de comprender incluso para niños. Representa la magia de la navidad que, personalmente espero no se pierda nunca. Por ejemplo, la reunión de la familia para llevar especialmente alegría a los niños, la empatía o comprensión tan bella de quienes son capaces de ponerse a nivel de los niños por algún rato, el sueño de los juguetes que cobran vida en la noche (como todos saben, al llegar la medianoche). En fin, una noche de reconciliación.
Somos seres espirituales en esencia. Ser de una u otra ideología, de uno u otro oficio, tener más o menos recursos, más o menos posesiones, son agregados temporales de esta vida que nadie podrá llevarse. No es lo importante. Lo que hace feliz y le da sentido a la existencia es el cultivo de las virtudes, el amor, la fraternidad, el perdón.
Un abrazo a todos mis queridos amigos. Que estos días traigan más amor, felicidad, armonía y paz a cada uno. Su presencia ha sido importante en mi vida.
En todos a quienes hemos amado y hemos establecido una relación más duradera o profunda, queda algo de nosotros para siempre. Parte de nuestra vida queda allí y es posible observarla si tenemos la oportunidad de volver a encontrarnos.
Con amor de Sergio Valdivia.



Si no tienes ocasión de ir al teatro a ver el Ballet, disfrútalo en esta versión en alta fidelidad y alta resolución en youtube:
https://youtu.be/JHZokYsB1pI
Orquesta Filarmónica de Dresden
Coro infantil de la Filarmónica de Dresden
Compañía de ballet de la SemperOper

BREVE RESUMEN DEL ARGUMENTO


Escena 1: El hogar de los Stahlbaum.

La obra empieza con una obertura en miniatura igual que la suite. La música crea el ambiente cuento de hadas mediante los registros altos de la orquesta. El telón se abre y muestra la casa de los Stahlbaum en la víspera de Navidad, donde Clara, su hermano Fritz y sus padres preparan decorando el árbol para la fiesta de esa noche con amigos y familia. Las festividades comienzan. Se interpreta una marcha. Cuando el reloj de búho de la abuela da las ocho, un misterioso personaje entra en la habitación. Es Drosselmeyer, un concejal local, mago y el padrino de Clara, que también es un talentoso fabricante de juguetes que ha traído regalos para los niños. Todos están felices salvo Clara, quien no ha recibido un regalo todavía. Drosselmeyer les enseña entonces tres muñecas de tamaño natural que bailan. Cuando terminan su danza, Clara se acerca a Drosselmeyer pidiendo un regalo. Drosselmeyer tiene otro juguete. Es un cascanueces con la forma tradicional de un soldado en uniforme de formación. Clara está encantada, pero su hermano siente envidia y lo rompe. La fiesta termina y la familia Stahlbaum se acuesta. Mientras todos duermen Drosselmeyer arregla el cascanueces. Cuando el reloj toca la medianoche Clara se despierta y ve que su ventana está abierta. De repente, los ratones comienzan a llenar la sala, el árbol de Navidad comienza a crecer y el cascanueces cobra vida. Clara se encuentra a sí misma en medio de una batalla entre un ejército de soldados de jengibre y los ratones dirigidos por el rey de los ratones. Aquí Chaikovski mantiene el clima de miniatura de la obertura, colocando la mayor parte de la música de batalla en los registros altos de la orquesta. El cascanueces aparece para conducir a los soldados de jengibre, a los que se unen soldaditos de plomo y muñecas que sirven como médicos para llevarse a los heridos. Como el rey de los ratones avanza hacia el cascanueces aún herido, Clara le ayuda sosteniendo la cola del rey de los ratones y tirándole un zapato, éste aprovecha la oportunidad y apuñala al rey, que muere.

Escena 2: Un bosque de pinos.

Los ratones se retiran y el cascanueces se transforma en un príncipe. Ambos viajan hacia un bosque de pinos en el que los copos de nieve bailan a su alrededor. Las hadas y reinas bailan para darles la bienvenida. La música expresa las maravillosas imágenes con un coro de niños sin palabras. Cae el telón y termina el primer acto.
En el cuento original de Hoffmann y en las versiones de 1985 y 2001, el príncipe es el sobrino de Drosselmeyer, a quien el rey de los ratones había convertido en un cascanueces. Todos los acontecimientos tras la fiesta de Navidad se solucionan por Drosselmeyer al eliminar el hechizo.

Acto II

Escena 1: El reino de los dulces.

Clara, el cascanueces y Drosselmeyer llegan al reino de los dulces donde los recibe el Hada de azúcar, su caballero y el resto de los dulces. Se suceden una danza española a veces identificada con el chocolate, una danza china relacionada con el té, una danza árabe relacionada con el café y una danza rusa a veces llamada bastones de caramelo (la danza rusa es el Trepak). También Mamá Jengibre y sus polichinelas (bombones o payasos de la corte en la versión de Barýshnikov), las flautas de lengüeta (pastoras de marzipan o mirlitones), el Hada de azúcar y el Vals de las flores. Pero las danzas en el reino de los dulces no siempre siguen el mismo orden. Después de las celebraciones, Clara se despierta bajo el árbol navideño con su cascanueces de madera, alegre por su maravillosa aventura y cae el telón.
En la versión de Balanchine nunca se ve a Clara despertándose, sino que tras todas las danzas en el reino de los dulces, ella y el príncipe se deslizan en un trineo tirado por renos y finaliza la obra. El sueño ha sido real, como en el cuento original de Hoffmann. La versión del Royal Ballet también lo representa de esta manera. Finalmente, el sobrino de Drosselmeyer que había sido transformado en cascanueces, reaparece bajo forma humana en la juguetería de su tío.

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