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Alicia y el gato de Cheshire


Uno de los libros que considero que toda persona debe leer es “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll.
Su autor fue además un matemático, de modo que siendo éste un cuento infantil, contiene interesantes reflexiones lógicas y paradójicas.
Mi favorito giro lógico es el siguiente.

“El Gato, cuando vio a Alicia, se limitó a sonreír. Parecía tener buen carácter, pero también tenía unas uñas muy largas Y muchísimos dientes, de modo que sería mejor tratarlo con respeto.
—Minino de Cheshire— empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba.
Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, ¿qué camino debo seguir para salir de aquí?
—Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar— dijo el Gato.
—No me importa mucho el sitio...— dijo Alicia.
—Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes— dijo el Gato.
—... siempre que llegue a alguna parte— añadió Alicia como explicación.
—¡Oh, siempre llegarás a alguna parte —aseguró el Gato—, si caminas lo suficiente!”
Esto le pasa creo a la mayoría de las personas. Pueden tener una vida muy activa, hacer muchas cosas, andar casi siempre escasas de tiempo. Y sin embargo, su productividad y su felicidad es pobre. Es porque simplemente están viviendo o sobreviviendo. O diciéndolo de otra manera, dejando que la vida pase simplemente a su lado.
Nos sentimos realizados y felices cuando sabemos que estamos logrando metas, estamos transformando algo o estamos sirviendo en algo específico. La vida tiene sentido si sabemos donde queremos ir, para qué queremos ir y por qué queremos ir. Y con estos parámetros claros, podemos ir evaluando día a día si estamos en el camino que hemos elegido o no.
La clave fundamental para el éxito en la vida es definir los objetivos que queremos lograr. Tener definido el motivo y si nos harán felices. Hay que tenerlos formulados bien precisos, visualizándonos como ya logrados. Así, si caminamos lo suficiente, llegaremos inevitablemente a conseguirlo. ¿Y luego? Podemos plantearnos nuevos desafíos.
Si no sabes lo que quieres, entonces, da lo mismo qué camino tomes. Llegarás, claro, a alguna parte. Sin embargo, no estará bajo tu control, sino que llegarás por accidente a algún destino.

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