La insaciable búsqueda de sensaciones que conduce al vacío



Estamos en un momento de la historia en que hemos pasado de la era del consumo al hiperconsumo. Tenemos hipertrofía consumista. Consumismo ya no sólo de objetos de toda clase, sino de experiencias, de emociones incluso de sensibilidad y de sensaciones. Vamos a la búsqueda insaciable de experiencias. Y cuanto más buscamos más deseamos. Y cuanto más deseamos mayor insatisfacción sembramos.

El filosófo francés Jean Baudrillard le llama a todo ésto "la pérdida de lo real". No sólo es que estemos confusos por el exceso de objetos, experiencias y sensaciones consumidas sino porque precisamente no tenemos ni idea de hacia dónde vamos. Hemos perdido el propósito de casi todo. Y hacemos del propósito otra búsqueda de "experiencia sensible"; una excitación continua.

Sin embargo, hay un lugar en el que no tiene mucho interés para nuestro ego y nuestras insaciables exploraciones de experiencias "wow", y este es el silencio.

El silencio no es un reto para el ego. La sencillez no es un reto para el ego. Así los antiguos y presentes portadores de sabiduría recomiendan silencio, quietud, ayuno.

Para bien o para mal, no siempre lo que crees percibir es correcto.

Todavía tengo que lamentar descubriendo que sigo siendo ingenuo, interpretando lo que otra persona me dice conforme a lo que me gustaría a mí que pensara. Luego, tengo que aceptar que posiblemente tiene otros intereses muy distintos a los míos. En algunos casos, para mi bienestar mental, mi primera interpretación era la correcta, pero no siempre.


Libertad para tomar tus decisiones… ¿eso crees tener?



Contemplando la naturaleza aprendemos de la vida. De una u otra forma como se enuncie, es una idea que se oye habitualmente y desde hace siglos. El entorno natural es un espejo en el cual nos podemos reflejar, tal como sucede cuanto conversamos profundamente, de alma a alma, con otra persona. En esta otredad nos vemos contrastados y nos permite reflexionar, reflejándonos, con una imagen que se transforma al volver a nosotros, como cuando miramos objetos brillantes que nos devuelven una forma de nosotros algo diferente.