Es que yo valgo mucho

En una breve conversación entre amigos, un hombre le pregunta a una mujer:

“¿Qué tipo de hombre estás buscando?” Ella se quedó un momento callada antes de verlo a los ojos y le preguntó: “¿En verdad quieres saber?”

Él respondió: “Sí”.

Ella empezó a decir… “Siendo mujer en esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por mí.

Yo pago todas mis facturas. Yo me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre. Yo estoy en la posición de preguntar ¿Qué es lo que tú puedes aportar en mi vida?”

La diferencia está en hacia donde miramos

Es valioso darse un tiempo en la vida para ratos de ocio y diversión, sin esperar nada especial, sino simplemente compartir un juego de estrategia y una conversación alegre y sencilla. En un juego así, nos sentamos mirándonos a las caras, posición tan distinta de lo común en la sociedad de hoy, en que la gente se sienta mirando hacia adelante (hacia una pantalla de TV) o mirando hacia abajo (hacia una pantalla de teléfono móvil).
A través de actividades simples como esta, es posible conocer más en profundidad a los amigos… siempre y cuando se cumpla esta condición: sentarse de modo de poder mirarse.