A veces los países tienen el Presidente que se merecen

Inversiones realizadas por una sociedad del ex Presidente Sebastián Piñera en la empresa pesquera peruana Exalmar S.A., que habría sido directamente beneficiada por el fallo de la Corte Internacional de La Haya que amplió el espacio marítimo del vecino país. Inversiones que además habrían sido autorizadas mientras Piñera ejercía el cargo de Primer Mandatario y cuando el litigio con el Perú se encontraba en pleno desarrollo, por lo que -con posterioridad a la resolución judicial- se habría visto beneficiado gracias a aquello que Chile terminó perdiendo ante el tribunal.


En síntesis, antecedentes de una obvia gravedad y que deberán ahora empezar a verificarse, pero que por sí solos abren un nuevo y delicado flanco político-judicial para el ex presidente, confirmando algo que era completamente esperable: la legalidad de sus inversiones en Chile y en el exterior, los conflictos de interés eventualmente mal o no resueltos y un fideicomiso ciego que podría dar apenas para un ‘eufemismo tuerto’, son elementos que inevitablemente pasarán a configurar el blanco predilecto de sus adversarios políticos, tanto del oficialismo como de su propio sector.

Sebastián Piñera salió de inmediato a defenderse, rechazando cualquier cuestionamiento a su probidad y a su gestión como jefe de Estado. Pero lo cierto es que los antecedentes de su inversión en Exalmar S.A. no fueron debidamente informados a la opinión pública en el momento oportuno, y hoy estallan como una bomba de racimo sobre la credibilidad de quien se alza como la principal alternativa para volver a ocupar el sillón presidencial.

Max Colodro

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