Ser radiante como un volcán y no helado como un pescado


Una montaña es una vista impresionante. Pero si se ve muy seguido, deja de llamar la atención para pasar a ser una parte del paisaje. Todos los días puede estar allí sin mayores cambios. Sin embargo, si encontramos un volcán que entra en erupción, para nadie pasa inadvertido. La montaña se transforma, cobra vida, ilumina e irradia.

Si la gente respeta un volcán, lo mismo hará contigo si te transformas, te mueves, iluminas, cobras vida, irradias magnetismo. Da calor como lo hace el volcán. No actúes como un pescado helado, con una mirada fría, que nada hace ni nos magnetiza.

Si quieres ser atractivo y con éxito…

¡Irradia calor y luz como un volcán!

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