Como arriba es abajo

Nos han acostumbrado desde que nacemos a que Canadá, Estados Unidos, Europa, Rusia… están en el hemisferio Norte, y que por lo tanto están “arriba” del planeta. Y para muchos latinoamericanos, sus países parecen estar “abajo”. Y lo de arriba, arquetípicamente, es superior y mejor a lo de abajo.
En el universo no hay un arriba ni un abajo. El globo terráqueo y los mapas pueden representarse “invertidos” a los que estamos acostumbrados, y tiene igual validez.
Hay en el inconsciente colectivo de muchos latinoamericanos un sentimiento de inferioridad, especialmente hacia los Estadounidenses (que, por cierto, ellos se denominan “americanos”).
No crean que son tan superiores como su marketing los hace aparecer. Aquí un ejemplo conocido ahora:

¿Quieres que las flores no sean como son?

La Creación comenzó con una decisión de Dios o con el Big Bang que dio origen a todas las galaxias. O ambos acontecimientos quizás. No podemos comprobarlo ni lo vimos ni lo veremos. Pero lo que sí podemos apreciar es la multiplicidad de formas en que el origen de todo ha manifestado esta Creación.

La naturaleza es exuberante y abundante. Observemos tan sólo las flores y apreciaremos una enorme variedad de formas, colores o aromas. Contemplar el campo o un jardín lleno de flores es una experiencia hermosa para quien todavía sabe apreciarlos. Es bello a la vista gracias a su enorme variedad. No sería lo mismo si todo fuera del mismo color y la misma forma.