¡Ah, el amor!

Tengo la certeza que yo no puedo gustarle a todos. Unos me amarán y quizás otros hasta me odiarán. No puedo ser a gusto de todos y no me queda más que ser como soy, hoy un poco mejor que ayer.

El saberme apreciado me estimula a seguir sirviendo y a encontrar bella la vida. Más hermoso aún es que algunos me lo digan abiertamente. Es un regalo tan hermoso recibir palabras de amistad, de amor, elogios merecidos y a veces inmerecidos.

Llevar felicidad

La mejor recompensa de hacer algo bien hecho es precisamente haberlo hecho.
Los demás, se sienten felices si les reconoces cuando hacen algo bien. Llevarás felicidad si estás siempre dispuesto(a) al elogio sincero.
— Sergio Valdivia