La historia pasa factura

No es muy edificante lo que estamos viendo a 6 meses de la elección presidencial. Nada para escandalizarse, en todo caso, salvo la desafiante y pueril publicidad “Creo en Dios. ¿Y qué?”, de Claudio Orrego, quien tendría que saber que ese nombre no se debe invocar en vano. ¿Considerará el candidato que la condición de creyente le otorga alguna superioridad sobre quienes no la comparten?

En materia de propuestas, se ha encendido, cómo no, el debate constitucional, que se concentra en si lo que hay que hacer es darnos una nueva Constitución o continuar con la progresiva reforma de la actual, y, en la primera de esas alternativas, si la futura carta fundamental debería emanar del Congreso Nacional o si tendría que elegirse una asamblea constituyente para tal efecto. Un extremo quiere nueva Constitución producto de una asamblea constituyente y el otro la conservación de la actual ojalá con mínimas reformas. Una posición dijéramos intermedia, aunque más cerca de la primera de las dos anteriores, aboga por una nueva Constitución a partir de los procedimientos que la actual establece para su cambio.

El tornado de Oklahoma opacó el poder de la bomba atómica sobre Hiroshima, dicen.

Leo en diarios de Estados Unidos los comentarios de los meteorólogos sobre el tornado que recientemente azotó a Oklahoma. Estos comentarios han sido propagados a todo el mundo por la agencia AP.
Los meteorólogos calculan que la fuerza del tornado es superior a la bomba sobre Hiroshima. Explican que la humedad, la fuerza del viento y la lluvia se combinaron con toda precisión para generar el enorme tornado que devastó Moore, Oklahoma. Y esa combinación liberó una asombrosa cantidad de energía que opacó el poder de la bomba atómica que arrasó con Hiroshima.
Los muertos han sido 24 personas.
Mi comentario.

Realización y felicidad

La gente poco emprendedora nunca tiene el tiempo suficiente para hacer sus proyectos. Sus mentes encontrarán una excusa para decirse que no han tenido tiempo, que han tenido mucho que hacer, que están cansadas… Quizá mañana habrá tiempo. A planificar de nuevo. Y mañana… tampoco alcanzó. Quizá el fin de semana, quizá en las vacaciones, quizá cuando jubile… Es que el tiempo no es algo que vendan o regalen en un centro comercial. El tiempo se hace, no se encuentra.  Hacerse el tiempo para lo importante es uno de los aspectos que distingue a una persona triunfadora y realizadora. Es decir, a alguien que es feliz.
A propósito de felicidad, te invito a www.serfeliz.net

Te he reencontrado

Nunca hay que perder las esperanzas de re encontrarse con alguien, especialmente si uno se pone en acción para buscar.
Después de 6 años recupero este sitio.