Contento al atardecer


Me es grato visitar ciudades donde su parte histórica y antigua se conserva bien y donde sus gobernantes invierten para recordar los hechos importantes del pasado.

Lo mismo hago con mi vida. Hago un álbum con los buenos recuerdos. Con los años la gente tiende a olvidarlos y, muchas veces, a recordar solamente situaciones desagradables o lamentarse de lo que no pudieron hacer. Cuando se llega a una mayor edad, es muy valioso visitar este álbum de la parte histórica y antigua de la vida. Nos permite tener presente que nuestra existencia tuvo momentos agradables en toda época y que hubo realizaciones. Nos trae de nuevo los sentimientos de alegría y de sentir que, después de todo, hemos vivido.

Daños colaterales


Es que yo valgo mucho

En una breve conversación entre amigos, un hombre le pregunta a una mujer:

“¿Qué tipo de hombre estás buscando?” Ella se quedó un momento callada antes de verlo a los ojos y le preguntó: “¿En verdad quieres saber?”

Él respondió: “Sí”.

Ella empezó a decir… “Siendo mujer en esta época, estoy en una posición de pedirle a un hombre lo que yo sola no puedo hacer por mí.

Yo pago todas mis facturas. Yo me encargo de mi casa sin la ayuda de un hombre. Yo estoy en la posición de preguntar ¿Qué es lo que tú puedes aportar en mi vida?”

La diferencia está en hacia donde miramos

Es valioso darse un tiempo en la vida para ratos de ocio y diversión, sin esperar nada especial, sino simplemente compartir un juego de estrategia y una conversación alegre y sencilla. En un juego así, nos sentamos mirándonos a las caras, posición tan distinta de lo común en la sociedad de hoy, en que la gente se sienta mirando hacia adelante (hacia una pantalla de TV) o mirando hacia abajo (hacia una pantalla de teléfono móvil).
A través de actividades simples como esta, es posible conocer más en profundidad a los amigos… siempre y cuando se cumpla esta condición: sentarse de modo de poder mirarse.

A veces los países tienen el Presidente que se merecen

Inversiones realizadas por una sociedad del ex Presidente Sebastián Piñera en la empresa pesquera peruana Exalmar S.A., que habría sido directamente beneficiada por el fallo de la Corte Internacional de La Haya que amplió el espacio marítimo del vecino país. Inversiones que además habrían sido autorizadas mientras Piñera ejercía el cargo de Primer Mandatario y cuando el litigio con el Perú se encontraba en pleno desarrollo, por lo que -con posterioridad a la resolución judicial- se habría visto beneficiado gracias a aquello que Chile terminó perdiendo ante el tribunal.