Anímate a expresarte




Hay algunas personas que por lo vivido y por la edad que tienen, les llega el momento de más sabiduría. Y están también en condiciones de decir lo que han aprendido, ya no estando pendientes si a las personas les gustará o no escucharlo, si lo entenderán o no lo comprenderán.

Un gran privilegio



Cientos de miles de personas han dormido conmigo durante un período de más de cuarenta años. Y de países de los cinco continentes.

Lo han disfrutado y se han sentido maravillosamente bien. Han mejorado la calidad de su vida de manera notable, incluso en lo que se refiere a prosperidad, salud y amor.

Han estado felices de dormir conmigo y de cambiar su vida en pocas semanas.

Mira aquí cómo ha sido posible esto. (Y seguramente a ti también te gustará aprovechar esta experiencia).

Sergio Valdivia Correa

www.terapiadehipnosisadomicilio.com

Discúlpame


Nunca rendirse



Siempre hay algo que se puede intentar, algo para hacer cambiar las cosas. Todo lo que necesitamos es hacer el esfuerzo. Rendirse nunca ha de ser una opción. La manera de salir adelante es ¡aceptar el fracaso y construir sobre él!
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There is always something to try, something to do to change things. All it needs is to make the attempt. Giving up should never be an option. Accepting failure and then building on it: that's a way to go!

A veces cuesta, pero, creanme, ¡se puede!


El ser espiritual viene a cumplir una misión y esa misión es el servicio. Tarde o temprano descubrimos que nuestra misión es servir y que la tarea básica del ser espiritual se cumple cuando desarrollamos correctas relaciones humanas. Las correctas relaciones humanas son relaciones armónicas, es decir, relaciones que no están fundamentadas en el apego. Por eso la primera condición para ese recorrido es que la personalidad conquiste el desapego.
El desapego no es una condición negativa, sino una condición vigilante, positiva, que nos libera de algo que impide en nosotros el contacto con el ser espiritual, ese algo es el miedo de la libertad. Tenemos apego cuando tenemos miedo de la libertad. Tenemos apego cuando perdemos el poder interior. Tenemos apego cuando nos volvemos dependientes de una persona, de un evento, de una circunstancia; inclusive de la religión como una muleta exterior, no como un punto de apoyo interior.